Prueba Harley-Davidson Blackline 2012: de paseo sobre un lienzo
Os traemos una montura americana que plasma perfectamente el estilo que toda moto custom debe de poseer, donde haciendo honor a su nombre su lado oscuro casa a la perfección con los cromados de este precioso modelo.
¡Opina sobre esta moto! 28 noviembre 2011 - por Mariano Hinjos
La gama Softail de Harley-Davidson este año nos regala una nueva entrega, a sumar a la saga, de impecable acabado llamada Blackline, donde el cuidado diseño minimalista y el estilo marcan una montura baja y de agresiva postura de conducción, donde llevarás los pies adelantados.
El estilo Milwaukee queda perfectamente plasmado en esta montura.
Para diseñar esta montura la marca americana ha recurrido a una de sus clásicas, la Low Rider de 1977. Eso sí aquí el estilo vintage es muy destacado y su forma queda acentuada por su fino neumático delantero, manillar muy estrecho y estilizada forma hasta sus cuartos traseros.
Cada cromado de esta montura queda hermanado con el color negro, que adquiere protagonismo en las tapas de los balancines, en la parte inferior del cilindro, tapas, depósito de aceite o tijas, protagonizando toda la mecánica y partes de la montura. Los radios de sus ruedas terminan en sus negras llantas que abrazan el neumático, cubierto por el guardabarros en el mismo color – por algo se llama blackline -, en una combinación de lo más pintona.
Una montura de fácil adaptación y de sonido custom contenido.
Como siempre la marca tiene especial cuidado con la pintura, en nuestro caso una perfecta combinación entre sedona orange, que rompe con el predominio del vivid black de una manera elegante, aunque también puedes adquirirla en un cool blue Pearl, cuyo azulado acabado la dan un aire más retro o para las mentes con gustos oscuros, totalmente en negro.
Tan solo con ponerte a los mandos de su estrecho manillar, verás una de las lindezas del modelo, un sobre relieve negro con el símbolo de la marca divide el depósito, de 18,9 litros. Pero ¿Dónde están los cables eléctricos? Sin cables, gracias a la inteligente norma de estilo que últimamente imprime la marca y que evita en la medida de lo posible que el exceso de estos protagonicen los rincones de sus modelos, en nuestro caso los cables de las piñas van por el interior del manillar. En las piñas tenemos integrados intermitentes y espejos, aunque estos en determinados momentos vibran un poco y dificultan la visión.
Intermitentes integrados en la sujeción del guardabarros trasero y el prescindir de los típicos dobles amortiguadores de la marca, para optar por la amortiguación trasera hardtail, nos permite disfrutar de unos cuartos traseros limpios y dar protagonismo a la rueda trasera, tan sólo rota por sus cromadas dobles salidas de escapes o por la correa de transmisión final, según el lado que prefieras. Su tarado de amortiguación es más blanco en la telescópica delantera, pero en la parte trasera se muestra dura y la notaremos especialmente en los asfaltos más bacheados. En la parte delantera la marca recurre a un rueda de 21 pulgadas y una trasera de 16, que no sólo nos dan estética, sino que también un buen equilibrio y aplomo en los pasos por curva.
Nada más arrancar su Twin Cam 96B nos encontramos ante un motor que no es de los más escandalosos de la marca, pero que tiene bien impreso el sello sonoro, nadie podrá decir que no es una Harley. Tampoco notaremos tanto las vibraciones en parado, como en otros modelos, gracias a un eje de balance que cumple su cometido y a la buena cuna de su chasis.
Cuidado diseño y pintura, protagonizan cada rincón de esta custom.
Sus 1.584cc no te deben intimidar estamos ante una manejable montura, que responde bien desde revoluciones bajas, lo que sin duda agradecerás si la utilizas en tu día a día o en la ciudad, y te permite exprimir bien el motor, con salidas algo más que decentes desde parado. En sexta notaremos algo más la vibración del motor, pero nada que deba molestarnos en exceso, aunque dichas vibraciones si las notemos en sus espejos retrovisores.
La amortiguación trasera oculta, nos deja disfrutar en plenitud de la parte trasera.
Aunque el peso está situado en los 294 Kg, su bajo centro de gravedad te transmite mayor ligereza y aplomo en marcha. Eso sí esa poca distancias al suelo – seguramente una de las más baja de las de Milwaukee – te hará sonar los chivatos con algo más que relativa facilidad. Para frenar el conjunto contamos con un sistema de frenos ABS de serie que se comportan de manera efectiva, actuando sobre un disco delantero y otro trasero, ambos de 292mm.
Si te gustan las motos custom y sobre todo te llama la marca americana, para unirte a la prole harlista, sin duda estás ante otra cuidad joya del catálogo, aunque con otro estilo sus cuidados detalles me recuerdan a otra maravilla que pasó en su día por nuestras manos, hablamos de la custom 1200, sobre todo por la postura de conducción, aunque con un aire distinto.
Una custom de medidas contenidas, que te permitirá destinarla a cualquier cosa.
Por precio nos estamos situando ante los 17.990 euros de la versión en negro (Vivid Black) o si nos tira más el bitono por los 18.800 euros. Un precio que te puede chocar, pero sus cuidados detalles y estilo te proponen una opción única moderna, pero con ese aire retro que hace abrazar el mejor estilo clásico, que nunca debe faltar en una montura custom.
Durante la prueba hemos podido alcanzar más de 230 km con un depósito – por cierto con indicación en el display de la instrumentación de los kilómetros restantes – y con un buen nivel de comodidad, gracias a una asiento que recoge bien nuestras posaderas, aunque un poco potro para nuestra compañía, debido a la estrechez de la parte destinada a nuestro acompañante. Como ya hemos comentado la distancia al suelo es baja, pero le da el aplomo necesario para convertirse en una moto fácil e intuitiva que te permitirá adaptarte con rapidez a la montura americana.
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cromados, custom, harlista, low rider
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