Prueba Triumph Thunderbird: vendaval custom
Un diamante inglés con los mejores pulidos y un comportamiento tan dócil que no casa con el aspecto pesado del conjunto que se convierte en la estrella de los que aman el mundo custom y disfrutar de un buen motor en busca de la ruta perfecta.
2 Opiniones sobre esta prueba Opinar20 diciembre 2010 - por Mariano Hinjos, Mariano Hinjos
Seguro que habéis visto el peliculón Forrest Gump, ¿a qué viene ésto? Muy fácil la mítica frase que tanto popularizó el personaje interpretado por Tom Hanks resume el interior del garaje de Hinckley, la marca inglesa «es como una caja de bombones: nunca sabes cuál te va a tocar, pero siempre es un bocado dulce para los sentidos».

Imposible pasar desapercibido con esta belleza y menos con su sonoridad en marcha.
Estamos ante la gama media de las custom inglesas, superadas por las imponentes Rocket y mejorando a la speedmaster o america, dentro del catálogo de la casa. Es decir, el modelo que aquí probamos es un equilibrado 1.600 cc, cuya belleza salta a la vista, especialmente en la unidad de prueba de la que hemos dispuesto, decorada con una magnífica combinación de azul oscuro rematado por una banda blanca central que le da el toque pícaro a esta belleza custom. Eso sí, dejando a un lado los conocidos motores en V de la competencia para situarlos en línea, sin duda entre sus rivales tenemos a la Fat Bob de HD, pasando por la Kawa VN 1700, la Intruder M1500 o incluso alguna de las más estrambóticas Victory, de hecho en su parte trasera encontramos alguna similitud con la Vegas.
La primera sensación nada más verla fue de recelo a la hora de negociar su peso, sus 339 Kg con el depósito lleno me imponían cierto respeto, pero el papel cambió nada más asentar el trasero en su amplio sillín y es que su bajo centro de gravedad le da una estabilidad que hace pasar el peso a un segundo plano. La altura del asiento es de 700mm lo que nos permite asentar bien los pies y junto al dato anterior le confieren una estabilidad inusual, permitiéndonos mantener nuestra línea de conducción sin sorpresas inesperadas. Incluso a velocidades bajas permite maniobrar de manera más fácil de lo esperado.

El peso se queda en segundo plano una vez descubres sus bondades en marcha.
Los cuerpos de los cilindros negros con tapas cromadas contrastan a la perfección con el resto del motor cromado. De sus dos cilindros salen los más que generosos escapes con un ángulo de terminación un tanto amplio, con los que puedes tener algún percance con relativa facilidad, sobre todo en el caso del acompañante, que bastante tiene con montar sobre un minimalista sillín trasero, por lo que cuidado.
Las llantas de aleación de radios curvados de aluminio permiten destacar el perfecto acabado de su horquilla delantera, que junto a un contenido guardabarros delantero en bitono dan paso a un faro clásico cerrando un conjunto delantero de gran fuerza visual. Una mezcla entre estilos clásico y moderno que mantiene el equilibrio de manera impecable.
Otro bonito detalle es la instrumentación está situada en el depósito, aunque la parte digital es algo complicada de leer en marcha. Como en el caso de la Bonneville el tapón con cerradura se adquiere como accesorio.
Nos toca comprobar el comportamiento de nuestra montura y toca exprimir sus casi 85 cv – nada espectacular – pero con un par de 146.1Nm que le da una fuerza que se nota, sin exceso de molestas vibraciones y con un sonido armónico propio de una montura custom, aunque sin molestas estridencias.

Disfrutar con esta belleza custom es bastante sencillo.
En marcha se comporta de manera impecable, divertida y bastante dócil de llevar por donde queramos, sin duda su perfecto embrague te permite tirar de sus riendas de la manera que quieras. Acelera de manera impresionante con unos bajos sorprendentes estirando en cada cambio para darnos una respuesta perfecta y unos regímenes altos más contenidos – lógico y normal – pero que por el contrario nos dan una entrega progresiva que la llevan a tocar el techo del marcador. Sin duda si acelera hay que frenarla y aquí se comporta de lujo con unas pinzas delanteras de doble pistón, sobre discos de 310mm y, por si no fuera suficiente, también podemos adquirir una versión con ABS.
En los ángulos de inclinación más acusados puedes llegar a rozar las estriberas, aunque con menor facilidad que en otros modelos custom. Sus cascos calzan un neumático trasero de 200/50 R17, perfectamente combinado con un típico 120/70 eso sí de radio 19, lo que la hacen sorprendentemente manejable.

Buscar la carretera a lomos de esta montura es una maravilla.
Donde más notaremos la pesadez del conjunto es a la hora de maniobrar en parado. No es una moto ideal para un novel; hace falta algo de cuerpo y dotes para moverla a antojo. Evidentemente no es un custom ligera, vamos que la vista no nos engaña, es la clase de moto que yo suelo denominar “tocinaca”, pero qué sabor señores, es muy fácil saborearla y muy difícil entregarla una vez terminada la prueba.
A la hora de llevarla a la gasolinera llenaremos sus 22 litros para hacer medias por encima de los 6 litros y rozando los 6,5, consumos contenidos para este hierro. El funcionamiento por correa le viene al pelo, casi no se nota y eso es lo que la hace de la transmisión otro factor positivo y que sin duda nos obligará a un menor mantenimiento.
Sus virtudes en marcha no casan con su aspecto pesado, todo lo contrario la conducción es una maravilla, sin duda no me importaría encontrarla en mi garaje. Al moverme por la ciudad me sentí muy a gusto, aunque está claro que es un rutera que pide carreteras bien asfaltadas e incluso viajes largos. Las miradas se giran al verla pasar, su sonoridad y formas no pasarán desapercibidas en ningún momento. Su precio de 13.995 euros o 14.795 euros con ABS está bien ajustado al nivel de acabados y pulido de esta montura custom.

Una gran montura que no te llevará a encontrar la ruta perfecta
Si piensas ir con acompañante, el asiento del mismo es más parecido al de una sport, que el de la moto custom que tenemos, sin duda algo incómodo. Otro de sus puntos de controversia son sus salidas de escape, un ángulo de salida y tamaño que le enriquecen visualmente, aunque regresando a disfrutar de nuestra moto en compañía tienen la separación perfecta para tatuarse con facilidad a modo de quemadura, ya que obliga a desmontar de ella ciertamente separado. Sin duda me da la sensación de que está pensada para solitarios ruteros.
Muchas gracias por sus comentarios me he decidido a comprarme una jeje.
un saludo
Antonio, sin duda no te vas a equivocar es un maquinón
Un saludo compañero
Mariano
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