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¿Cómo luchar contra el viento en moto? Sigue nuestros consejos

Aprovechando el paso en volandas del temporal "Ana" por la Península, salimos al encuentro de esta ciglogénesis explosiva para recopilar recursos, tanto físicos como psicológicos, que nos sirvan para hacer frente a ese enemigo invisible, el peor de todos para el motorista: el viento.

¡Danos tu opinión! 11/12/17 - por Tomás Pérez Sánchez, SMN

  • 11/12/17
  • Tomás Pérez Sánchez
  • SMN

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Las agencias meteorológicas han escogido una denominación más científica para señalar al tifón europeo, una esdrújula con explosión incluida para referirse a los huracanes de Viejo Mundo, y tal vez lo han hecho, quién sabe, para congratular a algunas mentes estrechas para las que nuestro continente sigue siendo la única cuna de la civilización. Sumado a ello, los meteorólogos han seguido la tendencia marcada para los huracanes tropicales, distinguiendo con un nombre propio a cada una de estas ciclogénesis explosivas, de manera que a la primera de ellas le ha correspondido un palíndromo tan breve como contundente.

Ana entró durante la tarde del pasado domingo por el Noroeste, como lo hacen casi todos los temporales, anunciada con cierto tono apocalíptico por los medios más sensacionalistas, mientras que lo hacían con una seria alerta los más rigurosos. Ana ha llegado para crear el terror de niños y ancianas, para la preocupación de los comerciantes y para el regocijo de los montadores de toldos y cobertores; y por supuesto, ni que decir tiene que esta Ana se presentaba como una terrible criatura para cualquier incauto motorista al que pudiera atrapar en la carretera por puro desconocimiento o por el más abstraído de los despistes.

Bien. Nosotros, lejos de exponernos a cualquier temeridad, y más lejos aun de buscar la heroicidad de un año que concluye, hemos querido salir a encontrarnos con esta primera ciclogénesis de un invierno anticipado para recoger sensaciones, y sobre todo para aplicar y confirmar una serie de recursos que puedan resultar útiles a alguno de nuestros lectores, que se vea sorprendido por cualquier pariente de Ana venidero en el futuro.

La cuestión es que nos aventuramos a primera hora del lunes en busca de Ana, por una carretera que encontramos menos virulenta de lo que esperábamos, viendo cómo sus últimos coletazos sacudían los árboles, dejando la situación más bien en un mero día de viento, viento fuerte, eso sí, pero sin llegar a hablar de un huracán. Aun así, nos sirvió para repasar esa lista de recursos, y también de aptitudes, que podemos aplicar para enfrentarnos con ese enemigo tan temido para el motorista y que describimos a continuación.

La mentalidad

Se puede decir que va más allá de lo fundamental y que, en realidad, es la condición por la que pasa todo el trabajo para combatir el viento, así como la base de nuestras garantías para salir bien parado. Antes de enfrentarte a la tormenta, más que nunca, debes de adoptar una mentalidad combativa, debes de concentrarte en forjar una actitud sólida y aguerrida. Tiempo hay, por supuesto, para la prudencia, máxima imprescindible y constante a tener presente por todo conductor a la hora de ponerse en marcha; pero también es cierto que la prudencia, en algunas ocasiones, queda implícita en nuestro propio instinto de supervivencia, que actúa de oficio, poniendo de forma automática e inconsciente la propia prudencia como y freno y control de nuestras reacciones más impulsivas.

Sin embargo, cuando recibimos el manotazo terrible y repentino del viento, nuestro instinto de supervivencia impone algo más que le mera prudencia sobre nuestro ánimo. Ese instinto natural de los seres vivos puede ir más allá y crear el terror dentro de nosotros teniendo como consecuencia el bloqueo, parcial o total, de nuestra capacidad de reacción.

Por tanto, frente a una ciclogénesis explosiva, lo más prudente es que la prudencia (valga el juego de palabras) se quede en casa, y nosotros con ella…, siempre que las circunstancias nos lo permitan. Pero si la situación es otra, y no nos queda más remedio que afrontar el temporal, es imprescindible, una vez en marcha, apartar cualquier vestigio pusilánime de nuestro ánimo, lo mismo, desde luego, que cualquier presagio derrotista, cualquier pensamiento negro; y cargar de energía nuestro espíritu para encarnar algo así como el personaje de un boxeador: dispuestos tanto a pegar como encajar las sacudidas del vendaval.

Consejos para la conducción con viento tras la ciclogénesis activa

¿Qué hacer con la prudencia mientras conducimos con viento?

Pues, una vez en marcha, a buen seguro que no tendremos que preocuparnos de ella, porque nuestro instinto de supervivencia se encargará de aportar dosis y dosis de prudencia en abundancia, incluso aunque no la requiramos.

Por otro lado, de lo que sí debemos de preocuparnos mientras vamos subidos a la moto es de fortificar esa actitud aguerrida que necesitaremos para luchar contra nuestro enemigo invisible. Eso es sobre todo lo que nos va a hacer falta.

La moto

Resulta muy diferente enfrentarse a una ciclogénesis explosiva según con qué modelo lo hagamos. Las custom ofrecen al vendaval nuestra postura más expuesta, con lo que tendremos las sensación de ir acaparando todo el viento. Las trail nos brindan la mejor posición de dominio sobre su conjunto y un control algo menos esforzado gracias a la amplitud de su manillar. Las GT plantan frente al viento toda la extensión de su carrocería, prolongada con sus maletas y top cases, para convertirla en una inmensa vela mayor que nos va a hacer sudar para sujetarla, mientras que, por otro lado, contaremos con un peso contundente afianzado a la carretera. Las deportivas se presentan con la mejor penetración aerodinámica, eso sí, siempre que vayamos completamente acoplados a ellas. Por último, las naked, aunque despojadas de abrigo, nos permiten arrugarnos frente al impacto del viento, al mismo tiempo que percibimos las variaciones de su fuerza con una valiosa precisión, que se nos escaparía detrás de un voluminoso carenado, hasta el punto de engañarnos con sus tiras y afloja.

Para ilustrar estos consejos de este reportaje hemos empleado una moto que nos ha llevado a recordar un comentario frecuente en los puertos de los pueblos costeros, vertido cuando los pescadores se refieren a sus embarcaciones: Es un barco muy marinero, en un elogio a su escaso tamaño y a su agilidad surcando las aguas.
La Suzuki GS500E de este reportaje se mostraba así sobre el papel, incluso con la discreta potencia de su motor. Así es que tomamos esta gran moto media y la despojamos del baúl trasero que llevaba montado; una maniobra recomendable, si es que las circunstancias nos la permiten, puesto que un volumen de ese tamaño colocado tan arriba y tan atrás que esta fuera de la moto, añade una tarea más, por si no fueran pocas, para controlar la dirección de la moto, ejerciendo un efecto de palanca sobre ella con la fuerza del temporal.

Más tracción

Queda explicado en un simple diagrama con un par de fuerzas: el viento y nuestra trayectoria, del que más nos vale que la resultante sea la segunda, nuestra pretendida trayectoria. Se trata de reforzar con la tracción la línea que pretendemos trazar sobre la carretera, se trata, ni más ni menos, que de aplicar más newtons sobre nuestra trayectoria aprovechando al máximo el par motor.

Por eso, bajando dos marchas, afianzaremos mejor la trazada que queremos seguir para mantener nuestra velocidad de crucero. Con lo que podemos decir, por ejemplo y sólo para dar una idea al lector, que la moto viaja mucho más firme frente al viento a 120 en 4ª que a 100 en 6ª.

Acostar la moto

Siempre que queremos girar la moto para entrar en un viraje, lo que hacemos en realidad es tumbarla en esa dirección, hacia el interior de la curva. Bien, pues en el caso de que el viento quiere empujarnos, arrastrarnos, por ejemplo hacia la izquierda, si giramos el manillar en esa misma dirección, acostaremos la moto sobre su flujo, contrarrestando de una forma muy interesante su fuerza.

Hacer trapecio

De forma parecida a lo que hacen los regatistas de vela, sacando el cuerpo al completo por la borda de la embarcación para contrarrestar la fuerza con la que el viento empuja el velamen, podemos inclinar el tronco y la cabeza, abriendo el codo y la rodilla hacia el lado por el que nos ataca el viento, de la misma manera que abordaríamos una curva en esa dirección.

Con el recurso anterior y con este mismo, en realidad, lo que estamos haciendo es forzar el giro de la moto contra el viento para que la resultante de esas dos fuerzas sea la propia línea recta sobre la carretera.

Lunes con el paso de Ana, la ciclogénesis activa

Pisar el viento

Cuando ese viento sopla como un huracán, pasa por debajo de nuestros pies, llegando a crear la sensación real de que va a levantarnos en volandas con cualquier ráfaga. En ese caso, podemos aplicar el mismo recurso que controla un derrape al acelerar, esto es: pisar la estribera contraria al lado por el que ataca el viento, la que sería la estribera exterior en un viraje y la que en el caso de la ciclogénesis, resulta la estribera de sotavento.

Alerta y prevención

Mirar con mucha atención al frente, escudriñando el panorama, buscando en vaguadas y elevaciones los movimientos de los árboles, las retamas, las encinas, las jaras o cualquier planta ondeando a merced del viento, que nos pueda anticipar su fuerza y su dirección en aquel punto antes de alcanzar su altura.

Atención a los cortes del terreno con lo que podríamos llamar “viento de ida y vuelta”. También al bofetón del camión que se nos cruza por el frente y a las turbulencias del que vamos a adelantar, sin dejar a un lado los rebufos de los coches. Con el viento fuerte, su distancia se multiplica y sus turbulencias nos alcanzan desde lo lejos, a unas distancias en las que el coche se ve muy pequeño y no podemos imaginar que vaya a afectarnos; pero lo hace.

Atención corporal

Llevar el cuerpo atento a las presiones que recibe del vendaval, en una dirección y otra, con una presión, con otra o dejando de hacer presión. Nuestra reacción debe de ser inmediata para contrarrestar unas y otras fuerzas, y no esperar a que nos zarandee con la moto o a que nos saque de nuestra trayectoria para ponerle remedio.

La carretera con la ciclogénesis encima

Un margen

Los brazos deben de mantenerse firmes, pero no rígidos, porque, siendo así, bloquearíamos la dirección y la moto reaccionaría de una forma mucho más tosca y forzada a las bofetadas que recibimos del viento huracanado. En cambio, si permitimos a los movimientos del manillar un pequeño margen de milímetros, la moto fluirá de una forma mucho más suelta y natural contra los avatares del viento. Ni que decir tiene que cuando la dirección haya consumido ese escaso margen de giro, los brazos actuarán con contundencia para evitar que pase de ese punto.

Consumos

No cabe duda de que una travesía así lleva varios costes añadidos, y de considerable cuantía. Destaquemos al menos tres. El primero es físico, pues llegaremos a nuestro destino, a poco que diste más del centenar de kilómetros, con una auténtica paliza en el cuerpo. El segundo es psicológico (el esfuerzo de concentración permanente, con continuos sobresaltos que implican la máxima tensión, nos dejará sencillamente agotados). Y el tercero es para nuestro bolsillo: con la resistencia del viento y llevando el motor en una o dos marchas más cortas para reforzar la tracción, el depósito se vaciará con unas cifras de consumo que no hubiéramos previsto para nuestra moto ni las peores condiciones.

Pero, quién le da importancia a un aspecto cuando te estás jugando algo infinitamente más valioso. Qué duda cabe de que el coste económico es de lo de menos, cuado de lo que se trata es de llegar de una pieza, con la moto sin un arañazo y, a ser posible, sin haber sufrido ningún susto que nos condicione para el futuro a la hora de enfrentarnos de nuevo al peor enemigo del motorista.

Quedamos muy agradecidos a Ana por su efímera colaboración en este reportaje y por habernos brindado la ocasión de repasar esta lista de recursos para afrontarla. Hasta la próxima ciclogénesis explosiva.

  • 11/12/17
  • Tomás Pérez Sánchez
  • SMN
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  • en medio de la ciclogénesis
  • Lunes con el paso de Ana, la ciclogénesis activa
  • Consejos para la conducción con viento tras la ciclogénesis activa
  • La carretera con la ciclogénesis encima
  • Saliendo en busca de la ciclogénesis Ana
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