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Jonathan Barragán vence en la «San Silvestre Endurera» con 370 pilotos inscritos

Fotos: Carlos Larreta
Fotos: Carlos Larreta
La San Silvestre Endurera es una forma deportiva y multitudinaria de despedir el año, al más puro estilo de las carreras populares, a pie, que se extienden desde hace décadas por todo el planeta. En su novena edición, nada menos que 370 pilotos rodaron, saltaron y sudaron sobre el polvo serrano de Madrid, para dar de sí lo que recogemos extractado en este reportaje.

Las plazas para la larga inscripción de esta carrera se agotaron semanas antes de este pasado 30 de diciembre, día en el que más de 180 equipos tomaron la salida, para representar una de las personales notas que caracteriza esta prueba desarrollada bajo el comprimido guion del cross country.

A pesar de que la disposición festiva con la que acudió la mayoría de los participantes, las marcas más representativas del off road se tomaron muy en serio esta cita, acudiendo a ella con un despliegue oficial, para dar asistencia a algunos de los pilotos que se apostan tanto en la primera línea del panorama nacional como en el de fuera de nuestras fronteras.

Popular, e ilustre también

Nombres como los de Jonathan Barragán o Gonzalo Cardoso, a la postre vencedores absolutos de la prueba, aparecían en la lista de inscritos junto a los de Mario Román, Carlos Abel o Samuel Nilsson, para dar lustre y nivel a esta prueba navideña. Pero junto a estos pilotos y su imponente trayectoria, aparecía un glosario de participantes anónimos que formaban la verdadera esencia de esta carrera.

Todos ellos se apostaron tras la línea de salida, o la de boxes, para emplearse a fondo después, durante cuatro horas, sobre un circuito de 9 kilómetros, del que se puede decir que resultaba asequible para todos los niveles. Eso sí, también es verdad que el terreno blando sobre el que se trazaba terminaría rompiéndose al cabo de las vueltas, mostrando así una postrera dureza que representó una dificultad extra para los pilotos pro, obligados a mantener su fuerte ritmo a toda costa para resaltar de alguna forma en la clasificación.

La salida, siempre espectacular en la especialidad de cross country

No se planteó de igual forma para la gran mayoría, cuyo principal objetivo, además de divertirse, era simplemente el de acabar; por lo que les bastó con adecuar la marcha al estado del terreno y sobre todo a las fuerzas que restaban en sus depósitos.

Unas clasificaciones diferentes

El formato y criterios bajo los que se dividen las clasificaciones de esta particular carrera hablan por sí solos del fondo festivo con que se impulsa. La llamada “100 años”, en la que se encuadraban los equipos cuyos dos pilotos sumaban más de un siglo de edad, o la denominada “Familia”, exclusiva para las escuadras formadas por dos miembros del mismo clan familiar, nos transmiten una idea bastante clara de la línea, fuera de rango, que marca esta entrañable prueba dentro de la competición off road.

A esas dos clasificaciones tan peculiares venía a sumarse una tercera que con su nombre, “Diversión”, aglutinaba a todos los pilotos amateur que quieran decir adiós al Año Viejo haciendo enduro entre amigos, en un ambiente distendido, dentro de todo lo que permite una competición.

Remataban las clasificaciones, el premio a la mejor salida, a la vuelta rápida, y también al mejor disfraz navideño exhibido en carrera.

Un enduro para el público

A todos los atractivos descritos, quizá no el más importante pero sí es posible que el de mayor repercusión, se suma el formato cross country de esta carrera, que permitió al público asistente repartirse por todo el recorrido para disfrutar contemplando el paso continuo, y repetido, de todos los pilotos por las diferentes zonas que cruzaba su trazado.

Una trialera asequible pero espectacular, en la San Silvestre Endurera.

Se veía a muchos concentrarse en los pasos trialeros, que encerraban una asumible dificultad, no por ello carentes de su espectacularidad, llevando las motos arriba y abajo en picado. Otros se colocaban en los flancos de algunos trances con clara marca crossera, donde verían lucirse a los más avezados de la especialidad. El circuito de esta particular San Silvestre contaba, también, con algún tramo que recordaba en cierta medida al mundo de los raids, con rápidos cambios de dirección, en los que se veía al piloto bailando con su montura, a un lado y al otro, para jugar con los pesos y contrarrestar las inercias de una marcha fulgurante.

Sumado al espléndido día que lució en la carrera y para facilitar aún más, si cabe, la asistencia del gran público, el perímetro del recinto marcó su lado principal contiguo con un centro comercial, equipado, como es de recibo, con su gigantesco aparcamiento y poniendo sus servicios a disposición de los espectadores que respondieron popularmente a esta cita con el enduro en Las Rozas.

Jornada completa pues para el aficionado, con un cómodo acceso y toda la facilidad para una comida, al gusto más diverso, como colofón al disfrute prolongado de una especialidad que habitualmente resulta tan recóndita.

Un enduro para 4 generaciones

La prueba serrana tuvo en cuenta a todas las edades. No sólo participaban los inscritos en la categoría “100 años”, con algún sexagenario que otro entre sus filas; sino que su programa guardaba, también, un espacio infantil con la San Benjamín endurera, en la que durante un tiempo de media hora, los pilotos más incipientes pudieron disfrutar, sin competir, del trazado que poco después sirvió de escenario a los mayores.

De esta forma, la cita madrileña con el enduro para cerrar el año dio cabida a casi cuatro generaciones de pilotos.

También con nombres del coche

Aparte de los pilotos ya mencionados, especialistas del cross y del enduro, otro nombre ilustre, acostumbrado a sonar en los telediarios y en los espacios deportivos, apareció en la lista de inscritos para sorpresa de muchos asistentes, incluido el que firma este reportaje. Efectivamente, la San Silvestre Endurera contó con la prestigiosa participación de todo un campeón de las cuatro ruedas.

Salida de la San Silvestre Endurera vista desde atrás.

Siempre se ha dicho que un piloto de motos, de una manera o de otra, mejor o no tan mejor, va rápido, seguro, conduciendo un volante. De hecho, en un tiempo pretérito, las bajas ocasionales en la Fórmula1 se cubrían con pilotos motociclistas. Sin embargo, haciendo el camino a la inversa, encontramos una lista casi desierta, integrada por un deslumbrante Michael Schumacher en sus tiempos o por Lewis Hamilton ahora, y quizá alguno más que ahora no nos trae la memoria, pero pocos, muy pocos más.

Bien. Pues Dani Sordo, nuestro piloto estrella en el mundo de los rallys sobre cuatro ruedas, tomó la salida en esta San Silvestre Endurera para, no solo acabar la prueba, sino hacerlo francamente bien, logrando un más que meritorio décimo puesto en la clasificación absoluta.

San Silvestre 2019

El magnífico sabor de boca que ha dejado esta novena edición entre participantes, asistentes técnicos, organización, marcas y espectadores, no puede presagiar sino un rotundo éxito para su décima edición, no solo con una inscripción nuevamente desbordada, sino con el trazado escoltado por una auténtica legión de aficionados, y también de espectadores ocasionales, apostados junto al recorrido para disfrutar de 4 horas continuas de enduro.

Una imagen de la San Silvestre Endurera que bien podía haber sido sacada en un raid.

El año que viene, o mejor dicho a final de este año, si es posible y los astros no tuercen nuestras pretensiones intentaremos contarlo desde dentro a nuestros lectores.

¡Feliz 2019 endurero!

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