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Prueba Honda HIS 2016: el día más seguro

Con motivo del paso de los pilotos HRC de MotoGP, Honda nos invitó a las instalaciones de su HIS (Instituto de Seguridad) para darnos un curso exprés como muestra de la formación que imparten a todos los alumnos que pasan por sus instalaciones.

  • 11/06/16
  • Tomás Pérez Sánchez
  • Honda
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Con los más de 20.000 alumnos que han pasado por sus instalaciones (3.350 en 2015) desde su creación en 2009, el HIS se ha instaurado como el centro fijo de referencia en el continente europeo en lo que a materia de seguridad para el motorista se refiere. Los cursos que se ofrecen comprenden hasta diez tipos diferentes, con una duración que abarca desde la media jornada hasta los tres días y unos precios que van desde los 90 hasta los 140 €. La edad comprendida no tiene límite por arriba, mientras que para los más pequeños empieza a partir de los 6 años, con la posibilidad de que los niños hagan su curso en paralelo con sus padres. El nivel de cada alumno es evaluado de forma previa al curso, pasando por un test específico, con una formación que se puede completar también con una práctica en ruta fuera de las instalaciones del HIS.

Pero, en este reportaje, vamos a tratar de dar al lector una visión práctica de los cursos; así es que, pasemos ya a la acción, para dirigirnos a uno de los espacios disponibles en el que nos equiparemos con todos los elementos necesarios para las prácticas, facilitados por el HIS: Casco, guantes, peto con hombreras, coderas, rodilleras, e incluso las botas de cross para la fase off road.

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Una vez preparados y protegidos, tomamos una de las motos de asfalto disponibles, equipadas con unas llamativas barras antivuelco, especialmente aparatosas en la parte de atrás. En su inmensa mayoría son NC700 (también se ve alguna CB500) con o sin ABS. Nos subimos a una de las primeras y nos dirigimos con ella a la zona de la primera práctica: Un amplio espacio, pavimentado por un asfalto de excelente agarre, dividido en tres zonas bien diferenciadas. Eslalon, ida y vuelta e isletas.

Allí atendemos a las indicaciones del monitor, que nos invita a hacer un eslalon marcado con conos sin ninguna lección teórica, sin ninguna indicación previa. Así pues, pasamos por los conos a nuestro libre albedrío, lo mejor que podemos, sin olvidar las barras antivuelco traseras para no hacer un strike lineal. El monitor nos toma el tiempo a cada uno y nos da nuestro registro.

A continuación llega esa lección teórica, en la que nos explica cómo colocar todo el cuerpo. Qué parte de los pies se apoya sobre los estribos, cómo colocar las manos, qué inclinación debe de llevar el tronco, cómo sentarnos, cómo sujetar, coger y guiar la moto con las piernas, cómo bascular la moto a un lado y a otro con un juego de nuestra cintura; además, algo, también, que parece de Perogrullo: Dónde mirar. Y, finalmente, cómo debemos de regular el gas en el ejercicio sin tocar el embrague.

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Con toda esta lección en la cabeza, volvemos a hacer el eslalon una y otra vez, una y otra vez, repasando todos los detalles explicados por el monitor. En nuestro caso exprés, lo repetimos sólo tres veces (en un curso ordinario se hacen bastantes más), y en la última, el monitor volvió a tomarnos el tiempo. La cifra resultó de lo más reveladora: sobre un tiempo inicial de 14 segundos, siguiendo las explicaciones recibidas, y aun sin poder cumplir con todas, un servidor bajó 3 segundos.

En este ejercicio se trabaja de una forma específica: La coordinación de todo el cuerpo, la sincronía con la moto, el equilibrio dinámico a baja velocidad controlado por el acelerador. Resultará un avance importante para cada alumno a la hora de realizar maniobras de garaje y de fluir entre el tráfico más denso, o en medio de los atascos.

Sin dejar la primera práctica, pasamos a otro escenario sobre el que debemos de hacer un recorrido con sucesivas idas y vueltas, dentro de un carril muy estrecho. El monitor nos explica por dónde trazar para entrar en el giro, cómo debemos de dejar correr la moto a lo largo del arco que describe para dar media vuelta, y cómo debemos de cambiar la mirada, para dirigirla al siguiente giro, mientras que la moto todavía continúa describiendo, ella sola, ese arco.

En este ejercicio se trabaja la mirada, la sujeción de la moto con las piernas en la media vuelta, el aumento de la capacidad de giro al dejar el tronco vertical y girar la moto abajo con nuestra cintura.

Después de repetir el ejercicio, escuchando las correcciones sobre la propia marcha, y también una vez terminada cada serie, el monitor se sube a una moto y nos indica que le sigamos para rematar esta práctica pasando a un espacio con el asfalto rotulado por unas isletas con diferentes formas, que muestran su fondo pintado en verde. Allí, seguimos a un buen ritmo al monitor, que nos llevaba a lo largo de los estrechos y retorcidos pasillos, de manera que todo lo ejercitado en los dos espacios anteriores se pone en práctica de una forma correlativa, todo seguido y sin parar hasta concluir esta primera área, que representa toda una práctica de psicomotricidad en moto.

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Pasamos a otra zona, en la que haremos un primer ejercicio sobre el que el monitor nos da una serie de explicaciones para lograr una frenada lo más efectiva, a la vez que segura, manteniendo la moto lo más horizontal posible durante la retención. Nos explica que esta frenada es realmente efectiva y practicable sobre motos tan convencionales como pueda ser la propia Honda NC 700 sobre la que continuamos subidos. Nos explica, además, como combinar y sincronizar las acciones sobre el freno trasero y sobre el delantero, y como añadido, su aplicación con la moto cargada con equipaje, con pasajero o con ambas cargas. El monitor hace hincapié en la diferencia existente con una moto de carreras, o con una deportiva, en las que el diseño de su chasis, y de toda su parte ciclo, carga sobre el freno delantero para que sea el encargado casi absoluto de la frenada.

A continuación, nos vamos con nuestra NC700 hasta el punto de partida de un pasillo recto sobre el que aceleraremos hasta alcanzar una velocidad en torno a los 60 por hora, que el monitor visualiza a través del marcador luminoso que va conectado al radar que nos registra. Al llegar a una línea marcada con dos carteles en los que leemos la palabra “Brake”, practicaremos diversos tipos de frenada que el monitor comentará y corregirá en el mismo momento de detenernos.

En este ejercicio se trabaja el tacto sobre la maneta (primero suave y después firme) y la combinación de ambos frenos para detener la moto lo más plana posible.

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A continuación pasamos al escenario en el que apenas un par de horas antes habíamos presenciado una breve exhibición de Márquez y Pedrosa, y allí nos toca imitarles haciendo exactamente el mismo ejercicio que les hemos visto ejecutar. Cambiamos de moto para subirnos a una Honda CBF650 preparada de una forma muy llamativa para esta particular práctica de frenada en condiciones extremas. Lo primero que hay que hacer es un esfuerzo de borrado en la memoria, a la hora de sentarnos sobre este curioso montaje, porque la sensación que transmite con esos sus los salientes, tan aparatosos, que sostienen las dos ruedas auxiliares es extrañísima. Antes de arrancar, escuchamos las explicaciones del monitor, más que con atención, con una buena dosis de devoción para poder hacer un verdadero acto de fe en los momentos siguientes y sujetar nuestro instinto de supervivencia.

Tomamos aceleración con brío y con decisión, hasta alcanzar la línea señalada. Allí tiramos de la maneta de una forma brusca y despiadada, como si fuese la reacción inconsciente del susto más grande de nuestra vida. La dirección de la moto se cierra al instante y nos caemos, prácticamente, en el mismo movimiento. Resulta muy difícil amarrar con la mente el pie de ese lado, que quiere escaparse de la estribera para buscar a la desesperada la sujeción del suelo; pero el apoyo sobre la pequeña rueda del atalaje llega de una forma tan rápida como providencial. Repetimos el trance, ya con menos fe y con más convencimiento, para que nos quede suficientemente claro, por si no lo fuera bastante, la fatalidad que representa frenar de ese modo y para convencernos de la precariedad que ofrece la capacidad de detención de la moto en esas condiciones.

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A continuación nos conectan el ABS y actuamos sobre un calco de las dos ocasiones anteriores: dando otro manotazo al freno. El resultado es sorprendente, incluso par un servidor, después de haber probado más de un centenar de versiones de este sistema electrónico. La moto se detiene en una distancia exigua, manteniendo al completo la verticalidad y la trayectoria al milímetro.

Este ejercicio resulta tan revelador como recomendable, particularmente para los más escépticos respecto de la eficacia en una moto del freno con ABS.

Nos bajamos de la Honda NC700, nos calzamos unas botas de cross y tomamos una de las Honda CRF125F, montadas sobre llanta pequeña, con las que cuenta el HIS para disposición de sus alumnos, y entramos con ella en una pista de tierra, absolutamente plana, para comenzar el primer ejercicio a desarrollar sobre un pequeño óvalo. El primer contacto resulta de lo más revelador, al sentir el alumno, sobre su propio cuerpo, los efectos de distintos fenómenos que resultan extraordinarios, muy ocasionales o muy difíciles de recrear sobre el asfalto de una carretera abierta. El giro de la moto casi con el simple gesto de sacar el pie interior de la curva, avanzando la bota en busca del eje delantero; el férreo control del manillar en la aceleración con los codos abiertos y apretando hacia arriba, inclinar ligeramente el tronco sobre la vertical del depósito para sentir un mayor apoyo de la rueda delantera en plena aceleración y liberar el balanceo de la mitad trasera; también, derrapar con el freno para que su efecto de péndulo nos meta directamente en el viraje; y además de todo ello, el alumno vive una experiencia fundamental sobre la tierra del HIS, como es la sensación que transmite la rueda trasera al deslizar progresivamente, un efecto que le permite familiarizarse con este fenómeno tan temido en carretera, hasta el punto de llegar a controlarlo mínimamente cuando se baje de la CRF.

Después de la primera tanda en el óvalo, se cambia el sentido de giro, dejando al alumno sin el recurso del freno trasero en plena curva, por lo que deberá graduar ese balanceo de la moto derrapando antes de entrar en ella, para dejarla colocada en un paso por el viraje que controlará tan sólo con el gas y con los movimientos de su cuerpo, adelante y atrás, basculando el tronco a un lado y al otro; además regulará la tensión de sus brazos, así como la presión del pie sobre la estribera exterior a la hora de aplicar toda la tracción del motor sobre una tierra, con algunas piedras pequeñas envueltas por el polvo, que alternativamente se riega de forma automática, sin permitir que se suspenda en el aire, enturbiando la visión de los alumnos. Una superficie, en cualquier caso, ésta del HIS que resbala infinitamente más que el peor asfalto mojado que el alumno se vaya a encontrar después de finalizar su curso con Honda.

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La actividad off road sobre el óvalo se complica a continuación, colocando una barrera sobre una de sus brevísimas rectas, para convertirlo en un riñón. De esta forma, el alumno empieza a practicar los cambios de dirección inmediatos sobre un suelo deslizante, para pasar después, y sucesivamente, a otros dos circuitos aparte: Uno trazado con curvas de radio más suave, y por tanto más rápidas, y otro dibujado a base de virajes muy cerrados y angulosos, a los que también se les cambia el sentido, para que finalmente el alumno haya pasado por un total de seis circuitos diferentes.

Para rematar la descripción sobre la práctica off road del HIS, debemos de confesar al lector que no nos costaba nada, en absoluto, imaginar allí a Marc Márquez y a Dani Pedrosa entrenando, después de que los responsables de la instalación nos confirmaran que los dos astros de MotoGP emplean este mismo recinto para mantenerse en forma. Por tanto, un verdadero privilegio añadido para cada alumno del HIS, al pasar por esta área en tierra, sobre la que tan sólo nos resta añadir, para no llevarnos a engaño, que si el alumno se la toma a pecho para terminarla al completo, sin dejar ni una sola vuelta y dándolo todo, como quien dice, la experiencia pasará como un trillo sobre su físico, si es que no ha llegado al HIS en un estado de forma aceptable.

En cualquier caso, nadie está obligado a completar toda la actividad y lo que sí podemos afirmar es que el solo paso por el primero de los trazados, por el sencillo óvalo inicial, ya resulta suficientemente revelador, y desde luego aprovechable, para cualquier alumno sin la más mínima experiencia en tierra, por muy elevado que sea su nivel en carretera.

A lo largo de estos años, no he dejado de escuchar la misma frase dejada por cada alumno que ha pasado por un curso de conducción, tanto de otras entidades como de los que un servidor mismo ha organizado, y organiza aún: Estos cursos tenían que ser obligatorios después de sacarse el carné.

Bien, pues, si se dice sobre cualquier curso, acerca de los que organiza el HIS hay que subrayarlo aún más, por la eficacia del método, por la calidad y el mimado estado de sus instalaciones, por el despliegue de medios y también por la profesionalidad de su personal, con un trato cercano, con su sentido del humor incluido, llevando implícito un fondo didáctico que vale su peso en oro.

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¿Recomendable un curso en el HIS? Sí, dos veces recomendable para cualquiera, incluso para un servidor, también.

Tan sólo apuntar como aporte particular el ya indicado en un reportaje anterior: Pienso que la efectividad de estos cursos quedaría completamente redondeada con una parte de formación teórica apoyada con imágenes proyectadas sobre una pantalla.

Galería de fotos

  • Prueba de frenada sin ABS sobre suelo mojado en el Honda HIS
  • Instantes antes de iniciar el cursillo de conducción
  • La agilidad entre conos es uno de los factores determinantes en el Honda HIS
  • La Honda NC700S es una de las motos para los cursos del HIS
  • Prueba off road en el HIS
  • Los monitores del Honda HIS siempre están pendientes de los alumnos
  • Prueba de frenada con ABS sobre suelo mojado
  • Realizar un curso de conducción en el Honda HIS es más que recomendable
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