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Prueba Kawasaki Ninja 650 KRT Edition 2017: la heredera

Hubo un tiempo en el que las sport-turismo reinaban en el mercado. Motos fantásticas que gracias a su estética y versatilidad fueron el sueño de muchos de nosotros y la realidad sólo para unos pocos afortunados. Esta Kawa es una fiel heredera de todas ellas.

  • 29/07/17
  • Adolfo Gálvez
  • Antonio Setzu
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No hay que olvidar que la Kawasaki Ninja 650 hereda también la experiencia de Kawasaki a lo largo de los últimos 10 años con un modelo de la misma categoría que ya nos gustaba mucho. La ER-6f siempre fue una moto bien valorada y de un funcionamiento impecable pero esta nueva Ninja se eleva varios peldaños por encima de su antecesora. Las sensaciones que te transmite y el uso para el cual fue diseñada permanece inalterado pero los cambios que han aplicado te llevan a pensar que es una moto completamente distinta.

Tanto es la mejora que Kawa ha posicionado este modelo en la primera línea de salida de las motos limitables para el carnet A2. Por precio, por calidad, por sensaciones, por polivalencia… por todo. Y digo primera línea siendo conservador, difícil encontrar una moto “limitable” que nos haya gustado tanto en los últimos tiempos.

Permitidme analizar esta moto a fondo para mostraros todas sus bondades en los diferentes escenarios de esta prueba.

En parado

Ya de entrada es una moto que sorprende antes de subirte. Es muy bonita, muy llamativa, adopta la línea de la familia Ninja y el formato de R le sienta de maravilla. El apellido KRT que le hace adoptar los colores del equipo oficial SBK, me parece un acierto en su decoración. Pero como para gustos están los colores y os aseguro que no hubo gasolinera, semáforo o puerto de montaña en el que no me pararan para decirme lo mucho que les gustaba la moto. Esto no me paso probando la ER-6f: acierto por tanto para Kawa.

Al subirte las sorpresas continúan. Al recoger la unidad de pruebas pensé: ¿Se han equivocado y me han cedido la 300 cc?. Es súper compacta, que no pequeña. El depósito muy estrecho y alargado junto con el reducido y afilado colín empujan todavía más esa sensación. Las estriberas están bastante altas en relación al asiento, lo que hace que lleves las piernas bastante flexionadas, aunque no me resultó incómoda en ninguna de las situaciones para mis 180 centímetros.

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Los semimanillares te dan una muy buena pista de la orientación de esta moto. Están situados muy arriba, vas erguido en todo momento y te das cuenta que le estética de R es sólo eso, estética. Para mi gusto son un poco estrechos, pero acompañan en todo momento el confort que esta moto ofrece. ¡Hasta el mullido del asiento es bueno!, que manía tienen otras fábricas últimamente con sentarnos en potros de tortura.

La instrumentación está en consonancia con una moto de estas características que no cuenta con ayudas electrónicas ni mapas motor. Es limpio y claro, cuentas con indicador de marcha engranada, testigo de sobrerrégimen, la aguja para las revoluciones y el resto es digital. Se ve bien aunque el sol esté muy alto, algo que muchas veces no te pasa con los displays a todo color de última tecnología. Las manetas son regulables y también tienes a tu disposición luces de emergencia.

La horquilla no es regulable y el amortiguador, pese a que sí lo es, no ofrece un acceso amable. Así que después de comprobar que todo está en su sitio arrancamos la más pequeña de las Ninja a ver que sensaciones nos ofrece.

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Ciudadana ejemplar

Que el aspecto de moto deportiva no os engañe, el uso diario es sin duda uno de los puntos fuertes de esta moto. ¿Qué le pides a una moto que no sea scooter para considerarla buena para la ciudad? La moto es estrecha y muy manejable, llegas con los dos pies al suelo y es ligera. Apenas 190 kg, lo que facilita los movimientos a baja velocidad y en parado. Los retrovisores colocados en el carenado, además de ofrecer una buena visibilidad, quedan por debajo de los de los coches así que pasas sin problema.

A estas virtudes hay que sumarle un extra que se está perdiendo en las naked y demás motos de cilindrada media: el radio de giro del manillar. Esta moto en ciudad casi me hace llorar de alegría, ¡el manillar gira! Aparcarla en mi plaza me suponía dos maniobras menos que con casi cualquier moto, si esto lo aplicas al tráfico urbano os aseguro que empujas hacia atrás la moto muchas menos veces. Es de agradecer.

Lo del consumo es capítulo aparte. Llegue a pensar que el indicador estaba roto, pese a que luego la apreté de lo lindo en curvas no conseguí que subiera de 4,2 l./100 km. Hice el cálculo por mi cuenta y el resultado fue el que marcaba la moto.

El único problema a mi parecer que ha traído la estética deportiva y a la postre uno de los puntos que yo mejoraría de la moto es el reducido espacio para el pasajero. Pese a que mi unidad venía equipada con colín monoplaza, en la unidad estándar el espacio para el pasajero es ajustado y no dispone de asas.

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Disfrutando de la sierra

Pese a que no es una deportiva, no me resistí a sacarla de paseo por mi ruta habitual por la sierra de Madrid y los resultados fueron más que buenos. Los más “quemados” me diréis que cómo vas a disfrutar con 68 CV, pero la verdad es que dan para mucho si los acompañas con un peso tan liviano y una agilidad notable.

El bicilíndrico sube de vueltas muy rápido, tan rápido que nos supone un problema al principio porque te topas con el testigo de sobrerrégimen palpitando como un loco y acabas en el corte de encendido con facilidad. Bueno, toca resetearte y pensar que no estas encima de una R con el rojo a la altura del 14 en el indicador de rpm, una vez que interiorizas esto la Ninja de dos cilindros te lo hará pasar muy bien.

Debes de emplear el cambio con frecuencia para exprimir su potencial lo que en esta moto es una delicia. El cambio de marchas es suave y muy preciso, no fallas una. Además, el embrague es exquisito. La pequeña de las Ninjas, ahí donde la ves económica y urbana, cuenta también con embrague antirrebote, así que te permite reducir sin piedad cuando la curva se acerca. Los frenos están en consonancia con el conjunto y no tendréis quejas de ellos. Otra cosa es la horquilla convencional delantera que peca de blanda en cuanto la metes en problemas. Al devolverla, no dejaba de pensar en lo que se mejoraría la moto con una horquilla sencilla, que no tuviera regulación, pero fuera invertida. ¿Cuál sería el sobrecoste?, tal vez demasiado para los planes de ventas de Kawa.

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Hay dos modificaciones principales, además de la estética, que la distinguen de la anterior ER-6f y que mejora de manera notable su comportamiento. La primera es la reducción drástica del peso, se ha reducido en más de 15 kg principalmente con la adopción de un nuevo chasis y basculante. La segunda, el cambio del anterior amortiguador lateral (nunca me gustó) por uno central anclado al basculante con bieletas que mejora la progresión de la suspensión trasera.

Como os decía, no es para entrar en circuito pero está más que capacitada para hacer disfrutar a cualquiera de un tramo revirado, cuanto más revirado mejor. No os meterá en problemas y os sacará de alguno, algo muy destacable para el potencial comprador de esta moto que no deja de ser el usuario del A2.

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Capacidad rutera

Sin duda uno de los puntos fuertes de la moto … siempre que no seas el pasajero. Quitando esto y acoplando por ejemplo un par de alforjas para llevar la carga, las capacidades ruteras de la 650 son más que notables.

Aporta un gran confort de marcha y no notas el cansancio a pesar de acumular kilómetros. Ya os he hablado de su contenido consumo y es de las cosas que más llegas a agradecer si haces kilómetros a la moto.

De serie viene con una cúpula regulable (con herramientas) que despeja el aire de un modo eficaz. Incluso en la posición más baja, pecho y casco están cubiertos. Solo notareis el viento en los hombros.

De un tiempo a esta parte se vincula una moto con gran capacidad rutera a las trail o maxi trail, dejando a un las sport turismo de hace ya unos años que por temas de ventas han caído en el olvido. Pero con aquellas motos se podía viajar con gran confort y eficacia. A la postre esta Kawasaki Ninja 650 es una de ellas.

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Valoración final

Para los que ya peinamos alguna que otra cana y nos subimos en esta Kawa 650 Ninja nos resulta muy difícil no pensar en lo inmensamente felices que hubiéramos sido en el caso de haberla tenido como primera moto grande y en cómo han cambiado los tiempos, en este caso para bien.

Digna y mejorada heredera de la ER-6F y hasta de mi añorada ZZR 600, no es una de esas motos que calificarías con un 8 en todo, pero tampoco con un 0 en nada. Lejos de eso, es una moto notable en muchos aspectos que solo defraudará a los que se dejen engañar por su puro aspecto Racing y la quieran emplear para tareas encomendadas a sus hermanas de más cilindros.

Kawasaki acierta de pleno y con pleno derecho sobre un modelo que debería estar destinado a centrar todas las miradas de aquellos que en estos momentos ojeáis la web porque váis a examinaros del carnet de moto y todavía no tenéis claro por cual decantaros. Además de la versión KRT (7.860 €), Kawasaki ofrece tres Ninja 650 más: estándar (7.660 €), Tourer (7.919 €) y Performance (8.438 €).

LO MEJOR
Versátil y económica
Perfecta primera moto grande
MEJORARÍAMOS
Uso con pasajero

Galería de fotos

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  • La Kawasaki Ninja 650 KRT cuesta 7.860 €, 200 € más que la versión estándar
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