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Fotos:
Javier Ortega
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El eslogan de KTM reza “ready to race” y desde luego la Duke 790 está preparada para correr. Es una ligera, rabiosa y eficaz bicilíndrica de cilindrada media, equipada con electrónica a la última. Pero veremos que no sólo es muy buena gas a fondo, y además tiene un buen precio: 9.689 euros.

Lo mejor
Ligereza y agilidad
Motor: suave a diario y rabioso a fondo
Electrónica
Mejoraríamos
Suspensiones regulables
Protección
Ausencia de ‘warning’
Valoración final

La KTM Duke 790 es una moto con una marcada doble personalidad. Como cualquiera espera al verla, es una moto de carreras eficaz y muy rápida, con muy buen motor, electrónica a la última (¡hasta “launch control”!) y buen comportamiento. Te subes a ella y parece estar pidiendo guerra enseguida: como deportiva es estupenda. Pero luego sorprende que también se puede usar de forma mucho más tranquila y relajada: en uso diario, o yendo de paseo, resulta que es suave y sigue siendo una moto muy ligera y ágil, incluso consume muy poca gasolina. Hasta el cambio “quickshifter” funciona tan suavemente que también lo usas andando a ritmo tranquilo.

Ficha técnica
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Rivales
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Segunda opinión

Mi primer contacto con la KTM Duke 790 fue una prueba corta: la coges para dar una vuelta y lógicamente le buscas las cosquillas, es decir, te enfrentas a su lado más deportivo y radical. Eso me pareció aquel día, una moto de carreras, con electrónica a la última, un motor rabioso, un buen chasis y frenos y suspensiones suficientes. Y todo con un precio muy bueno, pero me dejó con ese sabor de boca de moto ideal para el fin de semana pero no tanto para todos los días.
Para esta prueba tuvimos mucho más tiempo, lógicamente, y convivir con ella me hizo apreciar su lado digamos menos oscuro o racing. De entrada confirmé que su eficacia en pilotaje exigente está ahí, y que sólo esas suspensiones no regulables dejan algo que desear puestos a afinar o ser exigentes. Es algo que viví el día que nos fuimos de excursión con “Crispi” (Cristina Juarranz), nuestra nueva colaboradora: a ella le parecía dura de suspensiones, a mí algo blanda delante… y ninguno podíamos cambiar eso.
Lo que mejor sabor de boca me dejó de la Duke 790 sin embargo fue ese uso día a día más tranquilo. El motor no “pide guerra” si el piloto no quiere, porque el tacto de gas es excelente (y regulable vía “modos”) y el cambio quickshifter es tan suave que lo acabas agradeciendo también de paseo. Incluso el consumo a ritmo menos de carreras se modera notablemente (cuatro litros e incluso menos) y todo esto la convierte en mi opinión en la “medio peso” más deseable ahora mismo. Si le pusieran un poco de cúpula o carenadito para desviar el aire… ideal.

Josep Armengol
Material utilizado en la prueba
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