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Javier Ortega
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Diseño radical, electrónica y efectividad deportiva son algunos de los puntos clave de la "matagigantes" naranja, la cara más salvaje de la 790 DUKE, vitaminada con un motor más potente, suspensiones "pata negra" y frenos SBK. Si quieres fusionar Stunt con Supermotard y ser el amo de las carreteras secundarias, la 890 DUKE R es tu moto.

Lo mejor
Agilidad
Motor
Electrónica
Estabilidad
Mejoraríamos
Sin cambio semiautomático de serie
Mucho plástico
Sin conectividad
Valoración final

La KTM 890 DUKE R es un lobo con piel de lobo, un modelo en el que no recalas por casualidad. El cliente de este pepino sabe lo que quiere y, para los demás, está su hermana 790 DUKE/L. Puedes usarla por ciudad (aunque la engullirá sin darte cuenta), también para viajar (aunque te resultará incómoda), pero donde marca la diferencia es en carreteras de montaña y circuito. Más divertida que la "todopoderosa 1290" tiene un rendimiento soberbio y un comportamiento intachable en conducción deportiva: sin concesiones a la polivalencia.

Cabe decir que, aunque estamos acostumbrados a verla en modo monoplaza, las estriberas traseras y el asiento de pasajero se incluyen de serie sin sobreprecio (12.499 €), pues la moto está homologada para dos ocupantes. Tampoco hay que olvidar su catálogo especial de accesorios y piezas Power Parts, es decir, piezas específicas diseñadas para aumentar el rendimiento, bajar peso o potenciar la imagen de cada uno de sus modelos, independientemente de la gama que tratemos. El cambio semiautomático (para subir y bajar marchas), el escape Akrapovic o el Track Pack + MSR (control de freno motor electrónico) de nuestra unidad de pruebas son opciones que le van como anillo al dedo.

Material utilizado en la prueba
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