08-01-2016
Fotos:
M. Méndez (FotoAgencia)
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Bajo una apariencia bastante similar a la versión 2015 y con una estética poco llamativa, se esconde una verdadera bestia, una moto muy equilibrada y con evoluciones muy importantes en parte ciclo y propulsor. Una máquina que puede competir de tú a tú con cualquiera de sus rivales directas sin ningún tipo de complejo.

Lo mejor
Aumento potencia motor
Ajuste horquilla
Equilibrio general
Mejoraríamos
Sin botón de arranque
Freno trasero
Estética poco llamativa

Valoración final

En líneas generales podemos definir a esta moto como muy equilibrada. Sin ser la más rápida, ni la más ligera, ni la más equipada, su media general es muy alta. Una moto de competición fácil de poner a punto y de conducir, rápida y con un chasis ágil y juguetón que permite afrontar los trazados y las competiciones más exigentes con total garantía. En el apartado estético no se han producido prácticamente evoluciones en los últimos años. En las motos de la marca nipona sigue predominando el color amarillo sobre el negro. Una estética algo insulsa y descafeinada si la comparamos con algunas de sus rivales directas en la categoría.

Material utilizado en la prueba

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