07-09-2019
Fotos:
Javier Ortega
Valora esta prueba

Probamos a fondo la neoclásica de manillar ancho más contundente y musculosa de la gama retro de Triumph, una roadster que lejos de ser una 'Bonnie' T120 potenciada, juega a ser una Thruxton R más polivalente. Comportamiento naked, estilo vintage y mucha personalidad para todo uso.

Lo mejor
Motor
Electrónica
Confort de marcha
Imagen
Mejoraríamos
Horquilla no regulable
Radio de giro

Valoración final

Al bajarme de la Speed Twin me queda claro que es mejor opción que la Thruxton estándar por precio (1.000 € menos), frenos (Brembo radiales y bomba), posición de conducción y peso (196 kg en seco, 10 kg menos). También se muestra muy superior a una Bonneville T120 por potencia (17 CV extra), frenos, llanta delantera (17 pulgadas) y peso (28 kg menos). También es cierto que no llega al excelente comportamiento deportivo de la Thuxton R por suspensiones, electrónica, geometrías y neumáticos, aunque en su defensa cabe decir que el rendimiento no está a años luz de la cafe racer... y que pagas 3.100 € menos, claro.

El diseño gusta, el carácter de su motor y el manillar ancho permiten un uso diario agradable y reposado, la moto tiene mucho estilo y nunca pasará de moda. Realmente se muestra como la mejor opción de la gama clásica asfáltica por rendir a un nivel muy alto tanto en deportividad como en practicidad y facilidad de uso, una balanza en la que el resto de sus hermanas de gama son más extremistas o no llegan a este equilibrio global. Por poco más de 13.000 €, la Speed Twin se encuentra en su justa medida y, si además quieres personalizarla, Triumph te ofrece un catálogo de accesorios con más de 80 referencias con el que hacerte una moto única.
 

Material utilizado en la prueba

Comentarios