03-06-2017
Fotos:
Javier Ortega
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Pícara, bribona, insolente, provocadora... Cualquiera de estos adjetivos políticamente incorrectos son válidos para resumir el carácter de la Street RS, una máquina que profesa una personalidad apabullante con la que te puedes "comer el mundo". Difícil serenarse a sus mandos, una aliada y extensión de tu cuerpo en cada movimiento y corazón de Moto2. No Limits.

Lo mejor
Agilidad
Motor
Facilidad de conducción
Electrónica
Mejoraríamos
Cambio semi también para reducir
Poco radio de giro
Manejo Menú

Valoración final

La Triumph Street Triple RS 2017 nos ha conquistado porque lo tiene todo. Es más descarada y atrevida que nunca, apoyada ahora por una buena electrónica que mantiene todo bajo control, es 100% efectiva, transmite confianza y se mueve ultrarrápido. Una moto muy viva, alegre, rápida, intuitiva, instantánea y fácil de manejar que te brinda sensaciones puras muy difíciles de conseguir con otros modelos. Las ayudas a la conducción no defraudan, igual que el rendimiento del motor, las suspensiones, los frenos y su inconfundible sonido. Con cada generación nos ha sucedido algo parecido y la realidad es que, cada cinco años, la Street Triple se supera. Esta RS entra de lleno en la era electrónica y el resultado es sobresaliente, sin los extremismos ni las exigencias de las super nakeds de litro, que requieren más experiencia y "manos" para aprovecharlas.
Es cierto que sus 12.300 € la sitúan por encima de la mayoría de sus rivales del segmento, pero también hay que dejar claro que este precio no está sobrevalorado en absoluto y la RS bien vale cada euro que cuesta. Otra cosa es que para colmar nuestras exigencias sea necesaria una versión tan sofisticada: quizá con una Street Triple S (9.500 €) sea suficiente, aunque nunca será lo mismo.

Ficha técnica

Material utilizado en la prueba

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