30-01-2016
Fotos:
Yamaha
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Tras el reciente lanzamiento de la versión 700, la firma de los diapasones vuelve a la carga con la XSR900. Partiendo de la base estructural de la MT-09 y por supuesto de su propulsor tricilíndrico, Yamaha ha desarrollado una café racer con tintes retro pero con lo último en cuanto a tecnología.

Lo mejor
Estética/acabados
Tacto/rendimiento del motor
Ayudas electrónicas de serie
Polivalencia uso sport/urbano
Mejoraríamos
Asiento duro
Puesto del pasajero mejorable
Protección aerodinámica

Valoración final

Ya sea retro, café racer o simplemente naked, tengo que admitir que la XSR900 me ha gustado mucho, de hecho sería una moto que me compraría, y esto es raro que me pase. Y ya no sólo por ser una moto bonita y “bien parida”, va realmente bien. He de decirte que soy muy “yamahero”, he tenido y tengo varias y el tacto Yamaha se deja sentir en muchos aspectos de este nuevo lanzamiento. Con “tacto Yamaha” no me refiero solo al motor, también al impecable funcionamiento de los frenos con un ABS muy pulido y tremendamente efectivo, e incluso al buen hacer del chasis y suspensiones en un conjunto que puede ser tan cañero como polivalente.
La opción de los tres cilindros me parece todo un acierto, se trata de un motor muy lleno que aporta sensaciones si le aprietas, pero que también vale para un uso urbano, tranquilo y relajado. El poder cambiar de modo y modificar la entrega de potencia contribuye a ello. Los 10.299 euros (10.599 € la versión 60 th Anniversary) de su precio no son ninguna ganga, pero me parece un precio muy razonable teniendo en cuenta todos los controles electrónicos que equipa de serie. Puede que me esté haciendo mayor o simplemente me deje llevar por las nuevas tendencias, pero este tipo de motos cada vez me gustan más, además la oferta es muy variada. Sin duda la XSR900 viene a poner orden a este segmento donde en cada integrante es un regreso al futuro.

Material utilizado en la prueba

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