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21-09-2017
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SMN
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Imagina que eres el poseedor de una Kawasaki Ninja H2, la cual además has adaptado para mejorar sus prestaciones en carreras de aceleración. Y justo cuando te encuentras superando la barrera de los 300 km/h, tu motor literalmente revienta desparramando todo el aceite con el consiguiente riesgo. Menudo susto.

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