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21-01-2023
Pipe Hinojosa
Fotos:
MIki Méndez
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La primera GSXR de la historia vio la luz en 1985. Supuso el nacimiento de un nuevo segmento, el R, que se puede resumir brevemente en dos conceptos: ligereza y prestaciones. Casi 40 años después, Suzuki presenta pocos kilos de peso con la máxima potencia posible en una auténtica “gixxer”, la Suzuki GSXR-125. Con una estética impactante, es lo que parece, un auténtico purasangre del carnet B. Con las limitaciones de su cilindrada, ofrece todos los ingredientes de una R de reglamento, incluyendo pocas concesiones al confort. Una auténtica moto-escuela para gladiadores del cronómetro. Y no es tan cara como imaginas.

Lo mejor
Cifra de velocidad (crucero y punta)
Estabilidad intachable
Personalidad (te sientes piloto)
Precio
Mejoraríamos
Espejos retrovisores
Recorrido de freno trasero largo
Recuperaciones
Valoración final

La propuesta de Suzuki con la GSXR-125 se desmarca de la de sus competidores ofreciendo prestaciones, ligereza y además, precio. El motor requiere de ser estrujado para ofrecer lo mejor de sí mismo, pero lejos de ser un estrés, es un disfrute, porque en su idiosincrasia residen los postulados de lo que debe ser una R.

La parte ciclo, sobre todo frenos y suspensiones, no es tan espectacular como la que puedan montar algunas de sus competidoras, pero es perfectamente válida para las prestaciones de la moto. A cambio de no sobredimensionar chasis, frenos y suspensiones, es capaz de ofrecer rendimiento a un precio (4.565 €) que sus rivales no pueden alcanzar.

Por último, el nivel de acabados y terminación es muy bueno. En muchas motos la estética puede ser más o menos discutible, pero en el terreno de las R, parecerse a las motos de la escudería oficial de MotoGP de la marca (aunque sea un homenaje póstumo), garantiza que entre por los ojos. La pequeña gixxer lo consigue, me tiene cautivado.

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