30-10-2016
Fotos:
Javier Ortega
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Triumph da una vuelta de tuerca a la tercera generación de su Tiger deportiva con un segundo restyling en el que prima su adaptación a la normativa Euro 4, la herencia electrónica de la Speed Triple y mejoras aerodinámicas. Su excelente relación calidad-precio sigue siendo una de sus grandes bazas.

Lo mejor
Suavidad de motor
Electrónica
Equilibrio general
Mejoraríamos
Pata de cabra demasiado inclinada
Accionamiento del cambio duro
No poder seleccionar modo de conducción desde la piña

Valoración final

La Triumph Tiger Sport es una moto que sorprende, poco vista por nuestras carreteras pero divertida y competitiva a partes iguales. Es la gran "tapada" del catálogo británico, un modelo que merece la pena descubrir. Su equilibrio general y facilidad de conducción muestran lo mejor de una moto trail. Con ella podrás sentirte casi como si fueses en una Triumph Speed Triple, pero más cómodo.
El precio sube 1.500 € respecto a la Sport 2015, pero es lógico y está acorde con todo lo que ofrece: deportividad, confort, polivalencia, equipamiento y tecnología. Gracias a su generoso depósito de 20 l. y al reajuste de la inyección, con ella podrás cubrir 350 km sin repostar jugando con sus tres modos de conducción. También trata bien al acompañante, con unos asideros amplios y un asiento decente. Como buena Triumph, su catálogo de accesorios específico es muy completo, ideal para personalizarla a tu gusto (silenciador Arrow, maletas, asiento confort, caballete central, bolsa sobredepósito, manetas CNC, etc).

Material utilizado en la prueba

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